Menú de sección

Estás en el ágora -> Artículos: Dignidad. Por el Camarada X

Me niego a admitir que vivo en una gran sociedad. Lo cierto es que en estos últimos años parece haber desaparecido todo resquicio de autocrítica, cuando la realidad es que tras un cambio formalista y simplista todo sigue igual. Cada cosa sigue ocupando el mismo lugar, y, lo que es peor, también cada persona ocupa unaposición dentro del engranaje social. Si algo ha cambiado es que cada vez quedan menos cosas invendibles. Hoy todo se vende, desde el arte hasta la ciencia, e incluso las ideas. ¿Qué queda fuera? prácticamente nada: un puñado de radicales obsesionados con la causa y algunos librepensadores extraviados del rebaño de la socialdemocracia. Al margen de esto no hay Nada.

Tal vez, como afirma cierto conocido escritor, al que prefiero no citar, "la mayor fuerza productiva es el egoísmo", pero prefiero pensar que la "mayor fuerza productiva es la libertad humana", su iniciativa, su crecimiento, tanto material como mental. Como dice otro de mis preferidos "los recursos humanos son antes humanos que recursos".

Es increíble la forma en la que hemos llegado a conceptualizarlo todo para formar la aparencia de coherencia del sistema en que morimos en vida. Fuerza productiva, mano de obra, recursos humanos, todo esto significa lo mismo: una vieja palabra muerta que cuando es pronunciada arrastra la gran polvareda del tiempo por su actual desuso: explotación.

Se nos ha hecho creer, o se ha intentado, que los ejércitos sirven a la paz, que la formación profesional sirve a la educación y que las empresas sirven a la (livertad de mercado). ¿Estamos a caso en ese 1984 de Orwell? "La guerra es la paz, la esclavitud es la libertad, la ignorancia es la fuerza";... Es tan obvio que los ejércitos sirven a la guerra, que la formación profesional fabrica ignorantes y que las empresas explotan al productor que sólo una sociedad lo bastante alienada sería incapaz de verlo y oponerse a ello. Pero, por supuesto, para eso está el denominado "cuarto poder". El poder legislativo es quien dicta las normas para que los empresarios optimicen sus ganancias, el ejecutivo se encarga de mantener esclavizado al trabajador en la práctica, el judicial hace que los dos anteriores estén coordinados, y el cuarto poder, los medios de información, se encargan de que los trabajadores no hagan reventar todo lo dicho.

"cada analfabeto es un país que se suicida", pero nadie parece tener esto en cuenta. Lo cierto es que ese 1984 de Orwell se está produciendo ya, pero lo peor es que se hace de una forma tan solapada y encubierta, y contando con la más poderosa herramienta jamás diseñada al servicio del estado, (la Tv.) que a penas podremos despertar de este dulce sueño de felicidad.

Probablemente todos estaréis de acuerdo en que la paz ganada con guerra, es, en fin, guerra no declarada. Unos cuantos también pensaréis que el ocio ganado con trabajo es trabajo no declarado, pues bien, ¿no es acaso esta vida una muerte no declarada contada en pulsos de plusvalía? Muy pronto, os lo aseguro, el 1984 de Orwell se cumplirá como un triste apocalipsis, en que las profecías se harán realidad de una forma u otra.

La dignidad es un artículo de mercado, el tiempo es un artículo de mercado, la verdad es un artículo de mercado, la ciencia, el arte, la creatividad, la propia persona, "son una mercancía, un artículo de mercado como cualquiera, y como tal sujetos a todas las leyes y fluctuaciones del mercado". La ambición nos ha hecho progresar, pero ¿hacia dónde? Quizás sea hora de madurar de una vez y darnos cuenta de que el verdadero progreso se lleva a cabo con cooperación y no con competición, y que somos libres en tanto que nuestro entorno está compuesto por personas libres. Sólo existen tres opciones: explotar, ser explotado, y ser real y verdaderamente libre.

¡Paz,libertad y saber para todos ¡CAMARADAS!

Esta página fue actualizada por última vez el Sábado, 27 Octubre, 2007 11:38 PM