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Estás en el Ágora -> Artículos: Eso de la identidad: Ser o no Ser. Por el DR Fernando Buen Abad/Domínguez

"La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino solamente del porvenir. No puede comenzar su propia tarea antes de despojarse de toda veneración supersticiosa por el pasado. Las anteriores revoluciones necesitaban remontarse a los recuerdos de la historia universal para aturdirse acerca de su propio contenido. La revolución del siglo XIX debe dejar que los muertos entierren a sus muertos, para cobrar conciencia de su propio contenido. Allí, la frase desbordaba el contenido; aquí, el contenido desborda la frase" Marx

¿Identidad significa que uno es igual a uno, o, acaso, que uno es igual a otros? ¿En qué, cómo? ¿Es una fatalidad o una decisión? ¿Es sólo monto de memoria melancólica o es manía burocrática expedida en actas de nacimiento, licencias, cartillas militares, pasaportes…? ¿Afirmación de lo propio y negación de lo ajeno? He aquí un concepto espejeante, frecuentemente separado de la lucha de clases, que camina sobre la cuerda floja de la semántica cargado con baterías ideológicas variopintas: pertenecer o no pertenecer.

¿Pertenecer a qué, para qué, cómo, a qué precio? ¿Qué identidad damos a la Identidad en sociedades fragmentadas donde la miseria hace fetiches de sí misma, donde reina la demagogia, la ambigüedad, la atomización y la devastación? ¿Identidad en sí o Identidad para sí? Hoy las condiciones objetivas obligan a pertenecer de facto a una Identidad en la que el ser de una manera histórica y socialmente determinada nos es dada o impuesta generalmente sin opciones. Identidad es concepto necesariamente social que no se entiende al margen de la sociedad, es decir de las contradicciones que vive la sociedad, sus calamidades, atrasos y avances. En una sociedad dividida en clases la Identidad de los grupos está dividida en clases. Se trata de una distinción entre Identidades diametralmente opuestas y antagónicas que exige eludir toda ambigüedad y/o eclecticismo.

“Identidad” es un concepto cuya etimología latina identitas alude, a “lo que es lo mismo”, incluso “ser uno mismo”. (Fidelidad de sí). Admite la idea de semejanza entre características de algo o alguien con respecto a otro (similitud); y la perdurabilidad de cualidades a través del tiempo en la tensión entre permanencia y transformación. (Continuidad). Algunos ideólogos se dedican a discutir los problemas de identidad como estrategia y antídoto, ante, con, contra… plebeyos, indios, gay… Quieren que la Identidad se defina frente al otro en lugar de con el otro; quieren que Identidad sea una mera abstracción sin base en la red contradictoria de relaciones sociales donde existe. Algunos criterios sobre la Identidad son dominantemente biológicos otros culturalistas… algunos creen que Identidad es autopoiesis que organiza relaciones sociales. Creen que por eso género o raza crean percepciones desiguales y cruciales. Otros subrayan identidades, nacionales, étnicas o religiosas, como elementos fijos heredados de ancestros y que deben preservarse sin cambios para guiarse en el futuro. Algunos piensan en la Identidad como ficción desprovista de fundamentos que se niega la diversidad y enfatiza la dominación de un grupo sobre otro. Y hay quienes piensan en identidad no como ficción sino como categoría evolutiva y cambiante determinada histórica y socialmente. No pocos filósofos, antropólogos o psicólogos de la Identidad… han abonado a esta cruzada de la alienación. Sus teorías están de moda en muchos claustros académicos desde donde la realidad se cocina con trigo sabor clientelista. Y paja. Se fetichiza la Identidad con santos nuevos que no dejan ver bien el modo de producción capitalista, la miseria y la barbarie, la opresión de género, la discriminación en etnias, fábricas, oficinas, iglesias, cuarteles, universidades e instituciones de educación... que no dejan ver la devastación de los ecosistemas, el neo fascismo, el terrorismo de estado, el terrorismo clerical, el terrorismo ideológico. La Identidad queda atomizada como nido de micro-sectas.

No tiene mayor interés devanarse los sesos en explicaciones exhaustivas sobre la ontología de la identidad para quedarse sólo con sus fuentes escolásticas y sus santuarios teóricos. No tiene mayor interés ni utilidad quedarse en el regodeo léxico, etimológico o libresco si no somos capaces de enfrentar críticamente lo que somos, lo que decimos ser y lo que queremos (acaso debemos) ser con un proyecto de lucha común entre las manos. Estamos metidos, como dice el subcomandante Marcos [1] en una guerra del dinero y de las fuerzas del capital financiero internacional contra los pueblos, contra el ser humano, la cultura y la historia.

Identidad hoy es una cuestión no de diccionario sino de lucha y práctica contra todo lo que aliena, humilla y degrada a la humanidad. Contra el Capitalismo que impone sus identidades, reglas, políticas, dogmas e intereses con Identidades para la explotación globalizadora del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC). Identidad contra una dictadura global. El levantamiento zapatista de 1994 y el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo llamaron a “levantar la internacional de la esperanza” contra “la internacional del terror que representa el neoliberalismo”. Se trata pues de una lucha de identidades. Como lo dice la Segunda Declaración de La Realidad, la tarea inmensa es la de crear “una red colectiva de todas nuestras luchas y resistencias particulares. Una red intercontinental de resistencia contra el neoliberalismo, una red intercontinental por la humanidad. Esta red intercontinental buscará, reconociendo diferencias y conociendo semejanzas, encontrarse con otras resistencias de todo el mundo. Esta red intercontinental será el medio en el que las distintas resistencias se apoyen unas a otras”.

Es un llamado a la construcción de la Identidad heterogénea con carácter mundial, internacional, internacionalista que, desde la diversidad, llama a una Identidad que unifica principios fundamentales: “el mundo no es una mercancía”; “otro mundo es posible”; “no a la guerra”. Son principios generales con potencial rebelde que clama por decisiones. Identidad heterogénea pero no olvidadiza que quiere la identificación del enemigo común.

Se trata de la unidad de diversidades bajo una Identidad nueva antiimperialista y anticapitalista para la supresión del capitalismo como condición necesaria, aún insuficiente, para abolir las injusticias sociales, explotaciones y opresiones. La perspectiva de una sociedad, libre, democrática, igualitaria, solidaria, ecológica, feminista formada por un frente unificado que definiría las bases comunes de su la plataforma política.

Se trata acaso de una Identidad nueva, basada en la diversidad, que puede ser problemática y exigente, pero eso no niega su riqueza y urgencia. Identidad nueva que se suma a las que están en marcha: “El Ejército Zapatista de Liberación Nacional, lo saludamos hermanos el día de hoy nos dirigimos para decir nuestra palabra. Todos y todas ocupamos un lugar en la historia de nuestro país México, todos y todas tenemos derecho a exigir el que seamos tomados en cuenta, que las leyes de nuestro país garanticen el goce a nuestros derechos colectivos e individuales, estos derechos deben garantizarse en todo momento para que en México no sigamos excluidos la mayoría de los mexicanos como hasta en estos últimos tiempos, queremos decirles que el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios de estas tierras nos han dado la muestra que juntos podemos exigir y hacer cumplir el reconocimiento real a nuestros derechos, de organismos, en todo el país, porque no hemos tenido el derecho reconocido a nuestras formas de organizarnos, con nuestros propios conocimientos porque todos y todas tenemos la capacidad de organizarnos, de dirigir, de planear y encabezar la lucha del pueblo. Porque tenemos la capacidad, lo hemos demostrado. Por eso es todo para todos y todas los mexicanos nos unamos para luchar juntos. Es urgente, es indispensable juntarnos para luchar. Es nuestra obligación, es nuestro deber para que todos juntos podamos dirigir la vida y el destino de un México más justo y más humano.

Hermano, maestro, maestra, estudiante hombre y mujer, trabajador y trabajadora, es nuestra tarea diaria juntarnos unos y otros para que así ellos y ellas, nosotros y nosotras juntos todos seamos la esperanza el deseo esperado a vivir con el sueño de todos los mexicanos. A construir un nuevo país, juntos con otros hermanos, otras hermanas incluidos, nosotros los maestros, estudiantes, obreros, electricistas, colonos, choferes, doctores, lesbianas, desempleados, homosexuales, religiosos honestos, artistas, vendedores ambulantes, amas de casa, locatarios de mercados, madres solteras, niños y niñas de la calle, inválidos, jubilados y pensionados, jóvenes hombres y mujeres, campesinos, indígenas, jornaleros, migrantes, empleados, pequeños propietarios, pequeños y medianos comerciantes, a los policías y las policías, a los soldados hombres y mujeres, somos todos nosotros el pueblo de México, al piloto aviador, a los marineros y submarinos, trabajadores del campo y de la ciudad, tenemos el deber de juntarnos para luchar y juntos y construir con todo el pueblo de México una nueva forma de hacer política donde todas estemos incluidos, el pueblo tiene el poder de que los que manden, manden obedeciendo con respeto como lo que somos.”

Convocatoria única, unificada, para el encuentro, el debate, el aprendizaje mutuo, el intercambio cultural en el cual cada uno, sin abandonar sus ideas y convicciones, descubre las de los otros y trata de integrarlas en su reflexión y su práctica. De la mezcla y fusión de todos estos ingredientes está naciendo un cocktail explosivo, la nueva Identidad y cultura internacionalista. Por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Acaso una de las tareas primordiales de este frente es ya contribuir al desarrollo, refuerzo, extensión y radicalización del gran Movimiento de Resistencia Global antiliberal que está en marcha con una determinación organizadora unitaria, democrática y respetuosa de la diversidad.

Hay muchísimo que aprender críticamente de la experiencia zapatista. Su espíritu de rebeldía, de inconformismo, de oposición irreconciliable con el orden establecido… impuesto. Su definición contra el capitalismo neoliberal, contra la mercantilización del mundo y de la humanidad es Identidad nueva de los excluidos y oprimidos, trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres…la humanidad víctima de la barbarie neoliberal. Identidad no olvidadiza que se mira en el espejo de las mejores luchas revolucionarias de Marx y del Ché Guevara… de las comunidades en pie de guerra y resistencia de Chiapas que aportan al internacionalismo del Siglo XXI una Identidad universalista nueva, no abstracta, basada en el reconocimiento de las diferencias: “un mundo en que quepan muchos mundos”. Esta vez sin explotados.

Porque también tiene Identidad el mercado de capitales que financia la invasión a Irak y no es la nuestra. Tiene identidad el ejército norteamericano, el partido republicano, el demócrata y sus candidatos. Tiene identidad la CNN, el Washington post y todos los monopolios de información y alienación masiva. Identidad no puede reducirse a género, color de piel, religión… secta. Hay especialistas en producir “Identidad de las Organizaciones” en “Identidad de Marcas”… y por eso, bajo este marco, hay que redefinir, resemantizar, la Identidad con la idea rebelde de ofrecer oposición radical al capitalismo y pasar a la praxis (por venir de ella) transformadora. Pero desorganizados no se puede. Dependemos de las fuerzas que podamos sumar en todo el mundo, fuerzas conscientes de sí y motivadas por la indignación contra el sistema existente, la rebelión contra la depredación y para la esperanza en la construcción de otro mundo posible salido de lo mejor de éste. Sólo así tendremos los componentes de una Identidad nueva sin explotación.

No es tarea de Individualidades. Una rebeldía autónoma, es decir aislada o encerrada, se dé donde se dé, está amenazada de muerte y se inutilidad. Una rebeldía, donde esté, necesita identificarse con otras rebeldías y caminar juntas. Y esto no depende de burocracias, de iluminados ni de caudillos. Eso depende de la organización mundial de la rebeldía, plural, diversa, idéntica a sus sueños de libertad.

Es mentira que la Identidad mejor o única nace sólo del suelo indígena o brota de las culturas originarias. Ese discurso no hace más que sembrar división e impotencia, impide comprender al capitalismo como una totalidad de relaciones sociales que desde su génesis constituye un sistema mundial, en desarrollo objetivo y subjetivo, de dominación militar y explotación económica con dimensiones escalofriantes llenas de miseria, sangre, tortura, muerte, dolor y horror. …Aunque tiene sangre indígena, Votán-Zapata no lucha sólo por los indígenas, lucha también por los que no son indígenas pero viven en la misma miseria, sin derechos, sin justicia para su trabajo, sin democracia para sus decisiones y sin libertad para sus pensamientos y palabras... El Votán-Zapata es el todos que marcha con nuestra bandera. Votán-Zapata es el uno que camina en el corazón de todos y cada uno de los hombres y mujeres verdaderos. Todos nosotros somos uno en Votán-Zapata y él es uno en todos nosotros. …Dice hoy el poderoso que el indígena es bueno si obedece y malo si es rebelde, que el indígena es bueno si se conforma y malo si lucha, que el indígena es bueno si se rinde y malo si resiste, que el indígena es bueno si sólo se preocupa de sí mismo y malo si piensa en sus hermanos. Por eso quiere acabar con los zapatistas, porque somos indígenas, porque somos dignos, porque somos rebeldes, porque luchamos, porque resistimos, porque luchamos por todos nuestros hermanos mexicanos…

Es verdad que existen discursos que enaltecen la Identidad de las poblaciones aborígenes pero para que se queden idénticos, que no se transformen y no nos transformen. Se defiende una Identidad bucólica que significa parálisis, museografía, pintoresquismo, conservatorio y estatuaria. Sueñan con que se conserve intacta una Identidad de sometidos y que eso se vuelva fetiche para el turismo, para tranquilizar a los terratenientes, a los funcionarios, a los empresarios. Identidad para que los indios se queden indios, que no debatan, no decidan el futuro… que se queden igualitos y no piensen su existencia fuera de una burbuja de la memoria en el sótano del pasado miserable.

Además existe una apología sobre cierta idea de Identidad para que no se mueva el racismo, el colonialismo, la destrucción de los ecosistemas, la acumulación capitalista… que todo se atomice y se diluya, que nada tenga que ver con nada, que la identidad nos conduzca a un microcosmos, a una molécula, a un fragmento ilegible, irreconocible disociado de la realidad. Fetiches para adorar al amo. Identidad atomizante que frena el desarrollo e impone una idea de vida fuera de la vida real, que diluye las relaciones sociales y los vínculos, que rompe la asociación necesaria del sujeto con el trabajo y su realidad concreta, que aliena a la especie humana de sí misma y cancela toda posibilidad de transformar el orden social. En esta moda danzan a discreción muchos nacionalismos, fundamentalismos y neofascismos.

En México, a partir de 1994, el discurso políticamente correcto sobre la Identidad nacional e indígena logró momentos de gloria. La guerra de baja intensidad contra los zapatistas logró su identidad de clase y campeó triunfante llena de soldados, guardias blancas y asesores militares extranjeros con “buenas intenciones” para los “hermanos indígenas” y su Identidad. Se puso de moda una retórica Identitaria rica en postulados etnológicos, antropológicos, politológicos… mesiánicos. Hubo Identidades para todos los gustos y bolsillos: Para auto-conocerse y auto-ayudarse con “conócete a ti mismo” actualizado según convenga. Para la invención de Historias y leyendas heroicas “fabricadas” según la época y los poderes. Para la invención de identidades según la época electoral o la campaña publicitaria en boga. Para profundizar un maniqueísmo de vanidades. Para participar de algún rentismo sectario poseedor de secretos iluminados desde alguna burocracia. Para la identidad corporativa de las empresas nacionales o transnacionales, las nacionalistas y los monopolios. Para poner a prueba y afinar el discurso intolerante de la “tolerancia”. Para el orgullo vernáculo y telúrico no pocas veces insuflado con gritos de autenticidad natalicia y purezas varias.

Esquizofrenia de la Identidad oficial, políticamente correcta, que exalta la herencia cultural, las tradiciones, los valores, los gestos y los ritos sobre territorios que conducen a nacionalismos, chovinismos y patrioterismos decadentes. Mientras los soldados disparan, amedrentan y ofenden a los indígenas “hermanos de raza”. Esquizofrenia de la Identidad oficialista que la asume sólo para el desahogo de una crisis que ofrece mercados de discursos únicos, marcas únicas, dueños únicos.

Esa esquizofrenia de la Identidad políticamente correcta opera por acertijos emocionales muy complejos. Son sentimientos y sentimentalismos a veces, de orgullo, estima, humillación o estigma. Para enfatizar lo que nos hace uno. Para enfatizar lo que nos distingue. Para enfatizar edad, sexo, generación. Para enfatizar familia, tribu, clan, casa, etc. Para enfatizar región, provincia, pueblo, país. Para enfatizar al grupo a través de la tradición de sangre o de suelo. Para enfatizar lealtades y fidelidades basadas en la lengua, la sangre, el suelo, el lugar de procedencia, grupo étnico. Y sellarlos con balas, discriminación e indiferencia.

Muchos presupuestos para programas indigenistas, mucho presupuesto para las fiestas patrias, mucho dinero para promover la Identidad mexicana en el extranjero y llenar los bolsillos de los monopolios turísticos. Estado que inventa identidades a su imagen y semejanza para confundir a todos con un juego de espejos ciego por la miseria. Hay una identidad de números que se esconde como a la loca de la casa. Más de la mitad de los mexicanos tienen la identidad de una línea que los une... que les da Identidad: la línea de la pobreza.

…Dice el poderoso que las gentes de piel clara traen malas ideas a los indígenas porque les hablan de lucha contra la injusticia. Que deben morir esas gentes de piel clara por traer malas ideas a los indígenas. Que estaban bien y contentos los indígenas muriendo como mueren de pobreza, que hablando de morir para vivir, las gentes de piel clara traen descontento y desgracia para los indígenas. No saben estos señores del dinero que, cuando un solo color pintaba las pieles de los habitantes de estas tierras, ya se luchaba y peleaba por la verdad. Que la lucha por la democracia, la libertad y la justicia no viene de un color de piel o de una lengua, viene de la tierra, de los muertos nuestros que piden una vida digna para su muerte. Ser indígena hoy es ser digno y verdadero. No es color y lengua el ser indígena, es la gana de luchar y ser mejores…

Como el territorio no es sólo geografía, porque es también lucha simbólica, social y cultural, la Identidad políticamente correcta termina siendo desterritorialización que conducen no a la identidad de lo diverso sino a la uniformidad del discurso único. Para eso el Estado, que ampara sólo su propia sobrevivencia, inventa imaginarios en instituciones nacionalistas y regionalistas, entre mariachis y tequilas, mientras se destruye la fuerza de trabajo y los recursos naturales con los flujos del capital que anda por el mundo reconfigurando las subjetividades. Globalizándolas pues.

Algunas tesis sobre globalización tienen por objetivo hacernos olvidar nuestra condición de países colonizados o semi-colonizados. Pero Globalización no es lo mismo que internacionalización. Globalización objetivamente es hoy globalización capitalista de los mercados financieros que determinan movimientos de capital, monedas, crédito y economías en todos los países. Y es también territorio de luchas simbólicas mundiales protagonizadas por grupos étnicos, sexuales o raciales amenazados y sometidos. Lucha contra la violencia de los Estados, sus fuerzas armadas, servicios de inteligencia, cárceles, policías, partidos políticos, sindicatos, iglesias, instituciones educativas.

Es esta la Identidad que emerge. La identidad de los excluidos... de los explotados en lucha intensa para dejar de serlo porque no se puede ejercer una defensa a ultranza de las identidades sin riesgos de discriminación. Una construcción de Identidad transformadora debería propender a la derrota del capitalismo y a producir una representación rebelde del mundo y de la vida, fragmentada por la fetichización de las identidades atomistas. Sin una concepción mundialista y totalizante será inútil responder a la capital imperialista con un frente donde se unifiquen las rebeldías y emancipaciones. Nos hace falta organización, identidades organizadas más allá de consensos coyunturales. La lucha contra la esclavitud y la miseria debe enraizarse en las relaciones a nivel nacional, regional y mundial para caracterizar esa lucha de identidades entre opresores y oprimidos/as, entre explotadores y explotados/as, requerimos una organización mundial con fuerza social y bloque histórico, contra las relaciones sociales del capital. Pero la Identidad para ser construida colectivamente requiere libertad, decisión y participación. Reconocimiento de lo variable, efímero, sustituible. Libertad para transformarse.

La creación de identidades nuevas (libres) no puede surgir más que de las luchas sociales y políticas. Creadas como política de identificaciones siempre eventuales, estratégicas. Es decir sólo puede surgir de una puesta en común de los medios y modos de producción que la comunidad necesita basada en sus fuerzas y su desarrollo. Como entidad política y moral cuya construcción reclama procesos libres muy largos entre voluntades que deliberadamente, voluntariamente, depende de la elección de sus miembros, con sus intereses, creencias y vínculos comprometidos en hacerse comunes.

Karl Marx dice que este componente de autoapreciación tiene una base psicológica, haciendo la distinción entre: Clase en sí...sin conciencia de existencia de grupal Clase para sí...con conciencia de sus intereses y con la facultad de acción social. Una Identidad nueva deberá acaso reconocer todos los intereses comunes y que produzcan movimiento y articulación política de los intereses. Hoy requerimos un Identidad nueva anti-burocrática contra el fascismo, o el estalinismo y para la unificación mundial de seres humanos no alienados en resistencia contra las dictaduras financieras, mediáticas, clericales, etc. Identidad nueva para salvarnos de la barbarie, la miseria, la explotación. Y si eso implica desafíos, incluso íntimos, para que abandonemos, transformemos, ciertos (o muchos) hábitos, ideas o manías, fijas o viejas, algunas incluso queridas, a favor de otras, nuevas, superadoras y liberadoras, sea pues.

Esta página fue actualizada por última vez el Sábado, 27 Octubre, 2007 11:35 PM